El filtro de partículas suele estar ubicado debajo del coche, cerca del motor y antes del tubo de escape. Éste filtra el hollín generado en la combustión a través de pequeñas celdas que hay en su interior. Tiene unos sensores que envían una señal al computador del vehículo, y que avisa cuándo se va alcanzando el límite de saturación del mismo.
El DPF reduce la acumulación de hollín que sale a la atmósfera a través de un proceso llamado pirólisis (descomposición química de una materia). Para ello, cuando alcanza cerca del 40% de saturación de hollín, se elevan las temperaturas dentro del motor hasta forzar la regeneración del filtro de partículas. En este proceso las temperaturas pueden llegar hasta los 700 ºC, momento en el que el hollín se quema y, de esta forma sale más depurado al medio ambiente.
El vehículo realiza regeneraciones del filtro de partículas automáticamente, entre 300 y 500 kilómetros de recorrido aproximadamente, y tarda entre 10 y 15 minutos. Durante este proceso es muy importante no parar el vehículo, de lo
contrario el filtro no se limpiara del todo.