DPF o Filtro de Partículas

El filtro de partículas, conocido también como FAP o DPF (por sus siglas en francés o inglés) es un dispositivo ubicado en el tubo de escape encargado de retener, en sus paredes porosas, las partículas sólidas que generan los motores diesel (el famoso HOLLÍN O CARBONILLA), y tiene como objetivo reducir el nivel de emisiones contaminantes de estos vehículos.

En pruebas realizadas al DPF se ha comprobado que puede retener hasta un 98% de las partículas de hollín producidas en el proceso de combustión en los vehículos diesel y así se evita que estas emisiones contaminantes sean expulsadas al medio ambiente.

El mercado automotriz ha ido demostrando con el paso de los años, su gran esfuerzo por producir modelos que, cada vez más, respetan el medio ambiente, adaptándose así a las estrictas condiciones exigidas por la Unión Europea en materia de calidad del aire ( Norma Euro 5 y 6).


Los filtros de partículas aparecieron en nuestras vidas desde hace más de diez años y han adquirido una relevancia fundamental, sobre todo en los vehículos diésel. Los vehículos de gasolina en cambio, funcionan a una temperatura más alta y es más fácil que las partículas se quemen antes de salir por el tubo de escape.

Podemos mencionar que años atras era fácil reconocer un vehículo diesel, bastaba con ver acelerar el vehículo para que apareciera humo negro y denso por el tubo de escape. Era señal que ese vehículo estaba emitiendo partículas nocivas al medio ambiente.

El filtro de partículas entró a escena hacia el año 2006 para evitar que las cenizas originadas por la combustión en el motor saliesen directamente por el tubo de escape hacia el exterior. Este dispositivo apareció para depurar las partículas contaminantes generadas en la combustión interna del motor.