Existen dos Tipos

Filtro de partículas sin aditivo: Este es el más común. Suele estar colocado cerca del motor, normalmente tras el colector de escape y pegados al turbo. De esta forma, el corto recorrido de los gases de escape entre el motor y el filtro de partículas permite que la temperatura de los gases de escape todavía sea suficientemente alta para la combustión de las partículas. Existen también sistemas con un inyector de combustible antes del filtro de partículas. Estas están más alejados del motor y al inyectarse el combustible este se quema hasta alcanzar la temperatura necesaria para quemar las partículas de hollin en el filtro.

Filtro de partículas con aditivo: Empleado por pocos fabricantes (como los HDi de PSA, Peugeot-Citroën, sobre todo). Aquí el filtro está más alejado del motor, de modo que para lograr la temperatura que incinera las partículas se añade un aditivo al combustible, que se activa al entrar en contacto con las partículas dentro del filtro. Por eso hay que rellenar el depósito de aditivo cada cierto tiempo (en torno a los 100.000 kilómetros en promedio).

¿Qué averías pueden tener?

El mayor inconveniente es que el proceso de regeneración exige que no se pare el motor (dura entre 10 y 20 minutos). Si se interrumpe el ciclo más de tres veces será cuando lleguen las malas noticias. El filtro se satura, no dejando que pasen los gases del escape, y se enciende una luz de avería en el cuadro de instrumentos y es posible que el motor falle.

Los sintomas que generalmente aparecen son:

* Luz testigo Filtro de Partículas DPF o “check engine” encendido.

* Potencia limitada del motor, no supera las 2500 rpm al acelerar.

* Alta Opacidad y Humo visible.

* En algunos vehículos suele seguir funcionando el electroventilador una vez apagado el motor.

* Posible aumento del nivel de aceite.

Lo anterior hace Necesario una visita urgente al  taller para solucionar el problema